Ser soltera: La iglesia necesita una nueva visión del sexo y la soltería.

Church

En mayo del 2010, Leigh Kramer intencionalmente arrancó su vida de los suburbios de Chicago para mudarse a Nashville, en un esfuerzo por vivir una vida más dependiente de Dios. Ella escribe sobre la vida en el Sur de los Estados Unidos, lo que Dios ha estado enseñándole, y sobre su búsqueda de la comida sureña perfecta. Actualmente, está escribiendo su primera novela. Puedes seguir sus aventuras en Twitter y en su blog http://www.leighkramer.com. – Lauren.

Yo quisiera ser el tipo de persona que puede acostarse con quien sea.

Ha sido una de esas semanas. Estoy sobrecargada de emociones acerca de varias situaciones y necesito liberarme. Y seamos sinceras: el ejercicio o una buena llorada no es suficiente.

Rara vez hablo del sexo en términos tan crudos. De hecho, para mí, cualquier discusión sobre el sexo es puramente hipotética.

Lo que pasa es que soy una especie rara. Algunos dirían que soy una especie en peligro de extinción. Soy una virgen de 31 años.

Tranquilas. No estoy saliendo con nadie, ni me voy a acostar con el próximo muchacho que vea. Estoy comprometida con guardar mi virginidad hasta el matrimonio o la muerte. Lo que llegue primero.

No puedo decir que soy feliz de ser virgen. Me alegra haber sido obediente, pero créanme que hubo un periodo en mi vida donde fue más la protección de Dios que mi decisión propia.

No estoy avergonzada de mi situación, pero tampoco la publico. La mayoría de la gente asume que he tenido sexo porque es cierto que la mayoría de las mujeres a mi edad ya lo han hecho. Abstinencia, castidad, como le llames, ya no es la norma.

Honestamente, nunca pensé que estaría soltera en este punto de mi vida. No puedo evitar pensar si, sabiendo lo que me esperaba, hubiese tomado las mismas decisiones.

¿Eso les sorprende? A mí me sorprende un poco. Vivimos en una época donde el sexo premarital es aceptado y frecuentemente, esperado. Es difícil nadar contra la corriente cuando se trata de sexo. Hay incluso iglesias hoy día que no toman posturas tan duras en el asunto.

La gracia y el perdón son extendidos a quienes han tenido sexo fuera del matrimonio – y eso es correcto. La virginidad secundaria es una opción. Por otro lado, he tenido amistades que han tenido sexo sabiendo que luego pedirían perdón.

Entonces estoy yo. A mí me encanta encontrarme con otras vírgenes ‘mayores’. Solidaridad y todo eso. Pero también porque me gusta saber por qué esperaron y continúan esperando. ¿Qué hacen en los días difíciles?

Porque créanme, los días malos y las semanas malas van a llegar. El sexo es mejor en el matrimonio, pero es difícil ser la única en mi situación. De corazón, espero poder experimentar el sexo en el contexto del matrimonio algún día. Ahora es el momento de esforzarme en ser fiel de modo que cuando esté en una relación, sin importar el historial sexual de mi novio, yo no falle.

Sé que no estoy sola en esto. La iglesia necesita empezar a tener conversaciones diferentes sobre el sexo y la soltería. Aquí algunas sugerencias de lo que me gustaría ver.

  1. Exploremos el contexto de la castidad. Decirle a la gente que espere hasta el matrimonio para tener sexo no es suficiente cuando el matrimonio no es una garantía. La castidad es un estilo de vida, que envuelve nuestra salud física, mental, emocional y espiritual. No es suficiente enfocarse sólo en el acto físico del sexo. Necesitamos alejarnos de la mentalidad de “cuán lejos podemos llegar sin pecar” y movernos hacia respetarnos a nosotras mismas (y nuestras parejas) como hombre y mujeres hechos a la imagen de Cristo.
  2. Reconozcamos que los solteros son seres sexuales también. ¿Cómo luce esto en el contexto de la iglesia? ¿Cómo puedes ser alguien que es sexual sin actuar sexualmente? Para mí, es apreciar quién soy como mujer. No necesito un hombre que afirme mi femineidad, ¡aunque es bueno cuando pasa! Estoy bastante cómoda con mi cuerpo, pero más importante, estoy cómoda con la persona que Dios me creó para ser.
  3. No enseñemos que el sexo es una recompensa. Primero, no es la mejor manera de motivar a alguien a la obediencia. Eso también explica por qué muchos cristianos se casan tan jóvenes, para luego terminar en el divorcio. El matrimonio es más que el sexo. Segundo, ¿qué mensaje le enviamos a los que son obedientes pero no reciben la “recompensa”? ¿He sido una mala virgen? No le sirvo a un Dios que castiga a la gente de esa manera.
  4. No elevemos el matrimonio por encima de la soltería (o vice-versa). La cantidad de gente soltera, divorciada o viuda es casi igual a la cantidad de personas casadas en la mayoría de las congregaciones. Sin embargo, los sermones suelen estar dirigidos a los que están casados o tienen niños. Esto deja una gran porción de la congregación sintiéndose marginados – y estos son sólo los que aún a pesar de eso, siguen asistiendo a la iglesia. Muchos escogen sencillamente dejar de asistir. Tenemos mucho que aprender los unos de los otros, sin importar en qué etapa de la vida estamos.
  5.  Reconozcamos que los que practican la abstinencia no tienen un dominio propio sobrenatural. No soy mejor cristiana sólo porque soy virgen. Tengo momentos de debilidad, y ahí es donde necesito apoyo y tener personas a quienes rendirles cuentas. Necesitamos gente que hable a nuestras vidas – y no sólo sobre nuestra actitud ante el sexo. Gente casada, por favor apoyen a los solteros en sus vidas. Permitan que sean partes de sus reuniones familiares, pero también tengan tiempos de compartir más de tú a tú. Gente soltera, identifiquen gente que están en la trinchera con ustedes y continúen construyendo esas relaciones. Tener apoyo ahora significa que tienes más oportunidad de estar listo cuando llegue la tentación.

 ¿Qué más añadirías a esta lista? .

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