Ser soltera: Rechazar al hombre perfecto.

Perfectguy

El artículo de hoy fue escrito por Therese Schwenkler. Therese escribe para gente joven y confundida en www.theunlost.com, probando que los buenos consejos no tienen por qué ser aburridos o pasados de moda. Su misión: traer más y mejor orientación a la cultura popular de hoy. Ella twitea en @tschwenkler y es súper ‘cute’. También, deberías descubrir por qué se está desnudando para 3,373 personas cada semana. – Lauren

Hace un mes rechacé al chico perfecto.

Era dulce y confiable y fuerte. Amaba los perros y los niños, y estaba listo para casarse. Este muchacho tenía su vida descifrada.

Ah, y era muy guapo también.

Pero yo sabía que tenía que romper la relación.

Primero, lo conocí sólo semanas después de que mi ex y yo rompimos, y mi corazón estaba aún roto, luego de haber depositado tanta fe en el amor en ese tiempo.

Por otro lado, a pesar de las cosas maravillosas que tenía, yo sabía que él no era la persona ideal. Por un mes o dos, tuvimos ratos agradables, pero llegó el momento donde, por razones que no voy a describir en detalle, no le veía futuro. Sí, llegó el momento donde supe que tenía que acabar con él.

Déjame decirte – la antigua ‘yo’ jamás hubiese hecho esto.

De hecho, la antigua ‘yo’ nunca ha roto con nadie, nunca – jamás. No cuando sabía que la relación estaba mal. No cuando sabía que le estaban mintiendo. Ni aún cuando sabía que le habían sido infiel. Vez, la antigua ‘yo’ era incapaz de defenderse a sí misma. Se aferraba a los demás como si su vida dependiera de eso, como si no fuera a sobrevivir sin la otra persona. Esto es todo lo que la antigua ‘yo’ sabía hacer.

La nueva ‘yo’, sin embargo, sabía mejor que eso.

La nueva ‘yo’ recordó cómo había herido gente en el pasado – cómo había mantenido conmigo a un muchacho con quien sabía no tenía futuro sencillamente porque no soportaba estar sola. Este era un muchacho que me adoraba, que hacía lo que fuera por mí, pero yo nunca aprecié quién él fue. Cuando estaba sola, aburrida o triste, lo llamaba. El resto del tiempo lo rechazaba. En el momento, no sabía lo desconsiderado e insensible que estaba siendo. Mi atención no estaba completamente en él; nunca lo traté con el respeto y la consideración que cada uno de nosotros se merece en lo profundo.

La nueva ‘yo’ pensó en todas estas cosas y más.

Unas cuantas noches más tarde, estaba en una cita con el muchacho perfecto, sonriendo mientras me abrazaba con sus brazos perfectos. Miré a sus hermosos ojos y supe lo que tenía que hacer. Aunque no quería estar sola – aunque quería tenerlo ahí para las noches solitarias donde necesito una mano que me sostenga, no podía hacerlo. No quería que me gustara “lo suficiente”. No quería mantenerlo cerca porque sí. Él no se merece eso, y eso no me haría bien tampoco. Yo quería convertirme en la nueva ‘yo’, en la persona que es más fuerte y más sabia y más compasiva, aún cuando eso implica herir a alguien en el momento – aún si eso significa estar sola.

Así que le dije la verdad. No fue fácil, tengo que admitirlo.

Tampoco ha sido fácil estar sin él. Algunas noches, he sentido que necesito a alguien de quien recostarme. He querido llamarlo, caer en sus brazos, y escucharlo decir que quiere tenerme cerca.

Pero no lo hice. En lugar de recostarme en él, me recosté en mí misma. Me apoyé en mi tristeza y mi miedo y mi soledad. Me apoyé en mi propia vida. Me apoyé de Dios.

Un mes más tarde, todavía es difícil estar sola. Hay días donde la tristeza me abruma, y siento la necesidad de tener a alguien que me complemente, que me brinde el alivio de un abrazo. Más que nada, extraño tener a alguien.

A la misma vez, estoy más feliz de lo que jamás he estado. Cuando todo está dicho y hecho, me siento orgullosa de la mujer en quien me he convertido – una mujer que por primera vez en su vida, está aprendiendo a pararse firma por su cuenta. Una mujer que es capaz de tratar a otro con el respecto y la dignidad que se merece, y que ya no se complace en tener a alguien para que la sostenga, en lugar de alguien a quien amar. Me he dado cuenta que sólo si estoy un tiempo parada por cuenta propia, podré ser moldeada en la persona que puedo ser, en esa persona que está entera y completa, que se merece un hombre que está esperando pacientemente en mi futuro.

Al final, estar soltera no tiene que ser un evento odiado del cual somos obligadas a participar. También puede ser una decisión – una decisión que tomamos no sólo para fortalecernos, sino para respetar a los demás. En tomar esta decisión, y en tomar ese sendero correcto pero más difícil, nos convertimos en mejores mujeres..

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